Precipitación.

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Amaneciste una canción,
duermen los nervios.
Todavía no es hora.
Caminé por un puente colgante,
bañado en telegramas,
…mensajes…
recolecté agua con una cuchara de cristal.
Limpié el pasillo con una llamada telefónica,
tarareando.
Revisé los planos de un concierto privado.
Cantaré al atardecer, para ella,
posa sus manos en una almohada
dócil
el aliento de la lluvia
sus ojos refulgen
la sonrisa camina por una bahía de lugares,
luceros
y luciérnagas.
Quizá no sepa cómo convertir
un corazón
en una oración.
La probabilidad de precipitación no rebasa el 30%
La probabilidad de que el poeta intente besar a la viajera
es la misma de un descenso en bicicleta,
la misma de una hélice soplando un quinqué
la misma de un paseo en muelle
una ostra clavada a unas huellas
un niño revolviendo brillantina
las rutas de la mano
una constelación ardiendo por salir
un géiser reversible
una gráfica de barras enamorada de sus datos.
La probabilidad de que la viajera intente besar al poeta
es una venda.
Acompañado de tus ojos
dos fiordos
escondidos en un gesto,
navegados por un ritual,
las mesetas en tu mano
Las cálidas llanuras
apretadas por una lupa.
Es un momento.
Un inhalar.
Un ‘ya me voy’ incumplido.
Un ‘quédate’ con los labios.
Un minuto de ti.
Una lluvia contigo.
Una tarde de brillos.
Una aurora boreal comunicándose a besos
cerca de la pared, cerrando una puerta, despacio.
Es un secreto de luna. Unas gotas de secretismo.
Querer es no olvidar,
un capullo en el horizonte,
sensores en el dorso,
tu cariño es un pájaro lloviznando.
Querer es respirar.
28/jun/11

2 comentarios:

Miranda Bautista dijo...

Muy bueno pepe.. no dejas de sorprenderme =/

Christian Gerardo dijo...

Pepe, este es muy muy chido. Tiene muchas cosas interesantes Vas mejorando.